Un diagnóstico, tus síntomas, los problemas… no son el punto final, sino un punto de partida
Un diagnóstico, los síntomas... son señales de alarma que nos avisan de que las cosas no van bien. Nuestra actitud para el pronóstico que esté por llegar puede ser decisiva, y replantearse qué estamos haciendo y tomar decisiones que impliquen cambios, podrían ser un gran aliado para dejar atrás etiquetas, malestar e incomodidades.